Prueba a fondo de la BMW R 1200 RT

La RT es el summun de las GT de BMW, una moto grande, equipada y amante de devorar quilómetros, con la única condición de que sean por asfalto, no importa su estado. Si deseamos a parte de asfalto movernos por caminos, la marca Bávara tiene la R 1200 GS.

La nueva RT tiene el asiento más bajo que la anterior pasa de 820 y 840 mm del suelo en su posición baja y alta respectivamente, a 805 y 825 mm. Este detalle es muy importante, ya que aquellos que somos de talla media, llegamos holgadamente al suelo, no de puntillas como antes.

Una vez subidos a sus lomos, lo que más nos llama la atención es que disponemos de un gran cuadro de mandos (abatible cinco grados para orientarse mejor para conductores de diferentes tallas o para evitar reflejos en días de mucho sol) y dos enormes altavoces para escuchar la radio o música en ruta. Todos los controles y mandos son conocidos de otros modelos BMW, aunque aquellos que no estén acostumbrados, se verán abrumados por la cantidad de botones y pantallas, más propias del mundo del automóvil que del de la moto, incluso el arranque y desbloqueo se realizan mediante botón, sin sacar la llave del bolsillo.

El cuadro de relojes dispone de dos esferas analógicas a cada lado de un display digital. Estas esferas no son simétricas, la izquierda (velocímetro) es más ancha que la derecha (tacómetro) y el display digital a color contiene toda la información (trip 1, trip 2, total, velocidad…) y configuraciones (suspensiones, puños/asientos calefactables, sistema de audio, GPS…) que necesitemos y controlaremos sus funciones a gracias al mando giratorio de la piña izquierda.

En marcha los 274 kg ni se perciben, según la marca, el sistema de suspensión Telelever se encarga de ello y la verdad es que damos fe de que parece que llevemos una moto mucho más pequeña, aunque la gran superficie frontal nos impide por ejemplo pasar entre coches.

Aunque no es una moto ciudadana, por tamaño y concepción, sus suspensiones y suavidad de marcha la hacen cómoda circulando por la urbe, con la condición de que no afrontemos un atasco, ya que al disponer de muchos bajos, la salida desde parado es brutal si no somos muy suaves con el acelerador.

En carretera es una delicia, enlaza con facilidad las curvas, e incluso en paellas de puertos de montaña tenemos una gran sensación de seguridad y aplomo.

Las autopistas son sus vías preferidas, va como un tiro, con un confort elevado y con ganar de recorrer miles de kilómetros. Disponemos de una pantalla de accionamiento eléctrico que cubre al conductor en la posición más baja y también al pasajero en la posición alta.

Los frenos son una de las grandes virtudes de esta gran moto, con ABS y un tacto suave y potente, son una garantía de seguridad, con sistema de frenado integral. Dispone de dos discos flotantes delanteros mordidos por pinzas radiales monobloque de cuatro pistones mientras que atrás disponemos de un disco de 276 mm .

El motor es un viejo conocido de la marca, es un propulsor económico, potente y muy fiable, no en vano muchos de los amantes de los grandes viajes, confían en él, sea en una RT como en una GS.

El conjunto motor-chasis cambia, abandona la estructura típica a favor de un chasis doble viga de aluminio que une de forma directa el eje del basculante con la pipa de dirección y a él se le cuelga el motor bóxer por debajo. El propulsor es casi idéntico al estrenado por las BMW R 1200 GS con el nuevo sistema de refrigeración mixta aire/agua pero con unos pocos pero relevantes ajustes para reforzar la faceta turística. En el eje del cigüeñal se sitúan unas nuevas mazas de contrapeso (+1,95 kg) para que el giro del motor tenga más inercia y, gracias a ello, más suavidad de marcha. La relación de cambio también es ligeramente más larga en pos de una mayor suavidad y menores consumos.

Las cifras de potencia y par se mantienen con unos buenos 125 cv (92 kW) a 7.750 rpm y 125 Nm a 6.500 rpm gracias a la nueva gestión del motor bóxer de 1.170 centímetros cúbicos.

El consumo sorprende por bajo, en nuestro caso se situó en unos bajos 5,4 litros en conducción mixta. La autonomía que nos permite su depósito de 30 litros es sobérbia.

Dispone en opción del sistema Dynamic ESA de suspensiones adaptativas, con los modos de conducción Rain y Road (que actúan tanto sobre las suspensiones como sobre la respuesta del acelerador, ABS y control de tracción ASC).

El asiento recibe un tejido denominado fresh touch que además de tener mejor conductividad para que notemos antes el efecto del asiento calefactable es capaz de repeler la radiación solar cuando aparcamos en la calle. Así, en igualdad de condiciones, podría mantener una temperatura hasta diez grados inferior al tejido que se venía usando hasta la fecha para que no nos abrasemos las posaderas en verano.

En la lista de equipamiento opcional encontramos también el modo de conducción Pro, que incluye el modo Dynamic para resaltar la vertiente más deportiva de ésta touring. Concretamente, las reacciones del acelerador son más rápidas, los sistemas ASC y ABS intervienen más tarde y la amortiguación regulada por el Dynamic ESA (si se ha montado este sistema opcional) es más dura. Además también éste modo incluye el asistente de arranque en pendiente.

Valoración Final

Este tipo de motos tienen un precio normalmente elevado, ya que incluyen muchos extras y accesorios que el resto de motos ni soñarían, en concreto esta BMW R 1200 RT sale desde 19.000 euros, un precio que tiene sentido si vamos a recorrer muchos kilómetros con ella.

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