Probamos la BMW S 1000 XR

Las MaxiTrail Asfálticas están de moda y nuestra visitante de hoy, la BMW S 1000 XR es una de las grandes protagonistas, que recientemente se ha renovado con una estética nueva, chasis nuevo, mejoras en la suspensión y los mismos 165 CV provenientes de un motor que ahora es Euro5.

La maxitrail bávara se renueva con un diseño muy deportivo con un frontal afilado y los mismos faros simétricos con tecnología LED. Sigue siendo una moto imponente, grande y alta, sinceramente el único problema que le he encontrado, ya que con mis 176 cm normalmente me siento cómodo en todo tipo de motos, pero en esta las maniobras en parado y llegar al suelo era complicado por lo alto y ancho del asiento. En cambio en movimiento es sumamente cómoda, ágil y divertida.

El manillar se ha acortado 30 mm, lo que nos permite un mejor dominio de la moto a baja velocidad sin perder control a mayor velocidad.

La postura al manillar es cómoda, pero no es la de una trail típica en la que llevamos la espalda completamente erguida, aquí vamos suavemente tendidos sobre el depósito. No es una postura que nos cargue los brazos con el paso de los kilómetros, pero sí que favorece una pose más sport cuando llegan los tramos de curvas en los que aplicarnos.

El cuadro de mandos es digital, concretamente una amplia pantalla TFT de 6,5 pulgadas que también monta la mayoría de la gama de motos grandes de la marca germana.

Su funcionamiento es fluido y el manejo a través del mando giratorio de la piña izquierda es sencillo y rápido. Nos permite la integración con smartphone para mostrar instrucciones de navegación o gestionar música y llamadas.

Sus menús nos ofrecen una gran cantidad de información que llega a distraernos de la conducción.

En movimiento la BMW S 1000 XR es cómo si fuéramos con una moto de menores dimensiones, excepto en el momento de dar gas, dónde la caballería nos indica del potencial que tenemos entre piernas.

Su funcionamiento es fino, con un cambio de excelente funcionamiento incluso en ciudad, a baja velocidad, aunque aquí es dónde más debemos conocer la moto, ya que al dejar ir el embrague tiende a salir cómo un huracán, por lo que nosotros optamos por usar el modo Rain para circular por ciudad (dispone de otros dos modos de conducción, confort y sport) ya que ofrece una respuesta mucho más dulce del acelerador en salidas y sobretodo en retenciones con sucesivos paras y arrancas.

A pesar de probarla en noviembre con temperaturas entorno a 10 grados positivos nos dimos cuenta de que es una moto calurosa, sobretodo para nuestros pies, nada que no sea habitual en este tipo de motos, pero a tener en cuenta si la queremos para disfrutar del verano.

En Autopista es una auténtica bala, una deportiva que ofrece una estabilidad soberbia y una filtración de las irregularidades del asfalto increíble.

Disfrutamos de una mejor protección aerodinámica, con una pantalla regulable en altura en dos posiciones y los paramanos, es una moto que protege bastante bien del aire.

En carreteras secundarias esta S 1000 XR permite ir a ritmo relajado o disfrutar de cada curva, sin despeinarse en ningún caso.

Las suspensiones son sin duda el punto dónde BMW ha conseguido una mejor polivalencia. El sistema Dynamic ESA Pro ajusta como antes el tarado de las suspensiones en función de los modos Road o Sport y del ajuste de precarga (piloto, piloto con maletas, piloto y pasajero o piloto con pasajero y maletas), pero además abarca un rango de ajuste más amplio.

El motor es de lo poco que no varía, se ha optado por mantener aquello que ya funcionaba bien, aunque tiene algunos pequeños detalles que evolucionan.

Es un motor excelso, con unos impresionantes 165 CV y 114 Nm de par motor que empuja con muchas ganas, sobre todo en la zona medida del cuentavueltas, que sube de velocidad de manera increíble, a lo que hay que sumar el aullido que proviene de su escape.

En cuanto a consumo, las BMW de última hornada tienen la peculiaridad de ser bastante cometidas en cuando al consumo de gasolina y esta no podía ser menos, entorno a 6 litros a los 100 kilómetros de media, cifra que se puede bajar si hacemos carretera a ritmo tranquilo.

Cómo es habitual en la marca del hélice tenemos una larga lista de opciones para dejar nuestra S 1000 XR de capricho.

Valoración final
Tras un buen número de kilómetros a bordo de la S 1000 XR nos ha parecido una moto brutal, pensada para disfrutar de la carretera y que tampoco se mueve mal en ciudad, su precio de 18.800 euros es el único freno que se nos ocurre a la hora de comprarnos una.

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