Probamos el Peugeot 508 1.6 PureTech 225 CV

 Peugeot lleva unos años picando piedra para conseguir mejorar sus productos, pero también la percepción de los conductores respecto a ellos y eso lo está consiguiendo gracias a vehículos tan redondos cómo el que pasa hoy por nuestras manos, el nuevo 508.

No dudaremos en afirmar que el nuevo 508 es una de las mejores berlinas del momento, escondiendo bajo su atractiva carrocería una gran calidad de acabados y un funcionamiento al más alto nivel.

 Las marcas francesas llevan décadas intentando alcanzar a las marcas premium Alemanas, pero hasta hoy ninguna había conseguido ni acercarse, hoy el 508 es un digno competidor de los modelos de BMW, Audi o Mercedes, superando a Lexus y Infiniti, hay que destacar este enorme logro y valorar el trabajo que hay detrás.

 El 508 es una berlina de corte deportivo, pero también de maneras deportivas, aunque con un filtrado de sus suspensiones muy conseguido, para lograr ser eficaz sin maltratar a sus ocupantes.

 Personalmente me recuerda al precioso Peugeot 407, un coche muy bonito y éxito de ventas, pero que adolecía de muchos problemas de calidad y fiabilidad, su sucesor, el 508 estamos seguros que por calidad de fabricación no habrá problemas y en cuanto a fiabilidad, la marca del león ha evolucionado mucho y tiene cada vez menos problemas con sus coches.

 La versión probada del Peugeot 508 es sin duda un coche para disfrutarlo, pero también para lucirlo, decenas de personas nos han preguntado y admirado el coche durante la semana de la prueba, muchos más que otros coches que le doblan el valor.

 Si el exterior es francamente agresivo y muy atractivo, con unas formas muy proporcionadas, en el interior el trabajo de diseño ha conseguido un habitáculo amplio, bien terminado y cómodo.

 Los asientos delanteros ofrecen unas amplias regulaciones, para conseguir clavar la posición idónea al volante, detrás a pesar de no tener mucha altura, el resto de cotas son muy buenas, que combinado con un par de asientos muy cómodos, se nos antoja un coche perfecto para viajar de pasajero. La plaza central es para días contados, ya que tiene un mullido tirando a duro y no tiene forma para la espalda.

 El salpicadero parece una nave espacial, o un mueble moderno, con varios botones en forma de tecla de Piano que son atractivos pero no muy ergonómicos. Los materiales son de excelente factura y tacto, además todos los controles están muy bien distribuidos y no hay muchos. Personalmente me gusta el volante pequeño y el cuadro de relojes elevado, lo encuentro cómodo.

 El aislamiento está muy conseguido, sin ruidos aerodinámicos ni rodadura, por supuesto que el motor de gasolina tampoco se oye excepto en fuertes aceleraciones.

 El maletero es profundo y con buenas formas, sus 487 litros de capacidad no son muchos, pero sorprende lo que cunden.

 Esta berlina se asienta en la sofisticada plataforma EMP2 del Grupo PSA, con suspensiones pilotadas, que junto al bajo peso del conjunto, por debajo de 1.600 kilos, hacen a la berlina gala un coche ágil, rápido y divertido de conducir.

 La autopista siempre ha sido el hábitat preferido de las berlinas de Peugeot y en este caso también se muestra muy eficaz y perfecto para largos viajes, con un confort y aplomo sobresaliente.

 Las carreteras secundarias y sobretodo las zonas viradas es dónde se muestra que este coche es sin duda el mejor Peugeot que ha pasado por nuestras manos, en estas circunstancias vemos la ambición con la que ha sido diseñado el vehículo, ya que sorprende por su buen paso por curva, con una dirección precisa e informativa, frenos potentes y unas suspensiones que transmiten seguridad incluso a velocidades altas.

 En ciudad a pesar de tener un tamaño respetable, se conduce con agilidad y se estaciona fácilmente, la visibilidad trasera es muy pobre, pero hoy en día pocos coches tienen la virtud de regalarnos una visión trasera buena.

 El motor, junto con la caja de cambios automática de 8 relaciones, son la guinda de un buen pastel, este motor de 1,6 litros asociado a un turbocompresor es un viejo conocido que cada vez que ha pasado por nuestras manos, nos ha gustado.

 Este cuatro cilindros nos entrega 225 caballos y 30,6 mkg de par, potencia que el cambio de convertidor y 8 relaciones sabe administrar sabiamente.

 El consumo medio obtenido durante nuestro test fue de unos increíbles 7,2 litros a los 100 kilómetros, una cifra muy parecida a la homologada y que habla muy bien de la eficacia termodinámica del motor Peugeot. Hay que recalcar que si exprimimos la mecánica, la cifra subirá hasta los 9 – 10 litros, pero tampoco es una locura.

 La capacidad de aceleración es muy buena y las recuperaciones también, no hay que olvidar que estamos delante de una berlina que coge 250 Km/h y pasa de 0 a 100 Km/h en 7,3 segundos.

 Valoración Final

Estamos delante de un cochazo, un vehículo que te hace disfrutar al volante, que va muy equipado y que los 41.000 euros que cuesta (sin contar descuentos), no nos parecen nada fuera de lugar, sobretodo viendo las tarifas de sus teóricos competidores germanos. Si os encaja por precio y características, darle una oportunidad, no os defraudará.

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